Su tranquilidad, sinónimo de mi paz. Su andar, es sin tiempo, la vida lo lleva por el camino que él desea transitar, vive sus días de una forma singular: sin preocupaciones aparentes en su estabilidad, se preocupa poco por lo que dicen los demás, solo disfruta de su música y de su inconsciencia al hablar. Es un tanto tímido al articular, sus deseos y emociones cuando al corazón lo deja ganar.
Mi mente se inunda de sus pensamientos, y al cerrar los ojos, solo veo el destello, de aquellos ojos amielados, que sin duda no he olvidado en todo este tiempo. Siempre me encontré comparándolo con los demás, sin duda, el es único, no hay dos más. Solo me tope con similitudes, falsas apariencias, especiales controversias, pero nada ni nadie que a él, pudiera alcanzar. Simplemente fue esa luz, que borro mi oscuridad. Me encanta su forma de ser, no finge ser quien no es, con su guitarra se expresa tan bien, que hasta al sonido de los pájaros puede suspender. Me tiene algo enamorada, con su sonreír, basta, no hace falta que diga mas nada. Nuestra amistad llego hasta los limites más extremos, no pudimos controlarlo, al menos yo, no pude soportarlo. Eran tan perfectos aquellos días, el 2009 dejo en mí, una caricia. Y como olvidar aquel verano, el 2010 nos acompaño de la mano, despertares y madrugadas a vivaz charlas, sin pausas, sin silencios, sin nada que lo acoplara. Anécdotas seguidas de imágenes de fogatas, al mismo tiempo a las estrellas vislumbrar sobre nosotros mirábamos, a pesar de que en lugares paralelos nos halláramos, la conexión era unilateral: como si fuéramos uno, una dirección única y real; mientras tú caminabas por la arena, yo solo te soñaba. Luego el otoño nos siguió otro rato, a la par de tus pasos, varios días, me he encontrado, varios recuerdos, aun siguen perdurando. El invierno nos topo con el frio que lo envuelve, las confesiones no siempre son suficientes, quizás el tiempo deje pasar, si hubiera arriesgado antes, quizás mas chances hubiera tenido de ganar, sin embargo todo permaneció medianamente como antes, la distancia se empezó a sentir cortante. Meses y días sin hablarnos, fue cayendo en el olvido tu retrato. Pensé que te había olvidado, y dejado aquel verano en un pasado. Quizás la distancia que nos separo, sirvió para darnos cuenta los dos, o al menos yo, que hacía falta ese contacto, esa sensación de pertenecer al mismo recuadro. Por eso la primavera revivió de nuevo aquellos recuerdos, apareciste nuevamente como estrella en un diurno: impensable, inexplicable e inimaginable. Las señales empezaste a dejar traslucir, al no pensarlo, no lo vi venir, las dudas en mi cabeza empezaron a rondar, sería mi imaginación o solo un reflejo de una estrella fugaz. De nuevo desperdicie otra oportunidad, quizás mío ahora serias, si no lo hubiera dejado pasar. Y te perdí, o medianamente es lo que veo, en los brazos de otra, en este tiempo te encuentro. Sin embargo siempre desee tu felicidad, si estas con ella o conmigo, mi meta seria la realidad: tu alegría primero que todo, y luego lo que comprende a mis sentimientos aflorar. Sin palabras y solo silencios, te deseo lo mejor en este tiempo, y aunque entienda que por este momento, mío no serás, lo presiento que en mis brazos, sea mañana o en un futuro lejano, vas a descansar.
Ya no me importa cuando, ni donde, ni como vaya a ser, no quiero apurar el tiempo, y aunque muera por tu amor, en este oscuro silencio, descubrí que nuestro afecto no tiene dueño, porque todo lo que siento pasa por dentro, cuando el universo nos encuentre, nos vamos a detener en el momento y por más que hoy este muriendo porque no llegas, seguiré diciendo, que si será, será en su momento.
PD: Espero verte en la línea de llegada.
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